Viernes 19.10.2018

La vieja política

En estos últimos años llevo oyendo varias formulas exculpatorias que se repiten independientemente de las formaciones políticas.

La vieja política está cargada de tópicos, lugares comunes, excusas manidas… unas formas de hacer que deberían pasar a la historia. Todo ello se manifiesta de manera más clara si cabe cuando resultas ser objeto de investigación mediática o se plantean dudas en tu recorrido. En estos últimos años llevo oyendo varias formulas exculpatorias que se repiten independientemente de las formaciones políticas. Aquí he intentado agrupar las más usadas... que son:

1- La “confabulación judeomasónica”: de las más antiguas. En ésta el político que rechaza la acusación argumenta tratarse de una campaña concertada por una mano negra, grupo de enemigos…

2- El “No tiene credibilidad”. El medio o el periodista es nadie, está ideologizado o/y trabaja para alguien. Se le puede tildar de panfleto amarillo, unas webs sin seguimiento, un confidencial calumniador… El caso es desprestigiar al mensajero.

3- “No voy a responder a esa pregunta o acusación porque es dar entidad a la Información”. Esta es muy buena porque determina que la prensa o los lectores no tienen valor. Elude responder a lo verdaderamente importante que es la noticia y pierde (en realidad no quiere) la posibilidad de disipar las dudas.

Si se me ataca o acusa a mi persona, se agrede al partido o a la ideología o al proyecto…

4- “Están atacando a nuestro partido”. Si se me ataca o acusa a mi persona, se agrede al partido o a la ideología o al proyecto… por supuesto también al éxito futuro de mi partido. Extender la persona a la institución identificándola es un clásico, hecho obra de arte por los Pujol. Si me atacas, vas contra Cataluña. Lo cuestionable es el Hecho o la Persona, no el que se denuncien sus tropelías.

5- “Todos tenemos un pasado”… en efecto, pero no todos tienen el mismo.

6-“Cualquier día me acusan de una multa por mal aparcamiento”… cualquier día igual se llegue a eso pero ahora se le acusa por otros motivos, no desvíe el asunto...

7- “Soy una víctima”: soy un buen hombre víctima de un sistema injusto… Estimado político, si quiere jugar en esta liga, sepa que le van a mirar con lupa… puede entrenar a un grande o a su equipo infantil de barrio, lo primero supone atención mediática extrema, lo segundo un placentero hobbie de barrio. Como me dijo un grande: a la política se llega llorado… no se haga la víctima y menos si hay dudas en su actividad.

8- “Sí, pero sólo un poquito”, otro clásico. Con dos variaciones, muy de colegio: solo un poco o todos lo hacían así (ya, pero tú eres el político que debe ser ejemplar).

9- “Lo hizo mi equipo asesor, yo no sabía nada”. Vaya, a mí mi asesor financiero me informa de todo, qué mala pata tienen algunos políticos!!!

En fin, espero que sean capaces en la próxima excusa de un político de detectar a qué tipología de las anteriormente expuestas pertenece la respuesta. Y a los que quieran cambiar la política no caer en ellas, una o varias…

La vieja política
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