Lunes 19.11.2018

La humanidad y el humanismo de Pepe Castillo brota de la nobleza como de la moralidad

"Tiene otra madera, otra casta", señaló el conferenciante. Fue un hecho que, como persona y como papa, nadie le imaginaba así. Una novedad tal que no se le identificaba con la curia romana.

Por eso, José María Castillo Sánchez (Puebla de Don Fadrique - Granada, 1929) siempre ha sido y es, sencillamente, como habla y escribe. En este mes de octubre tuvimos la ocasión y satisfacción de escucharle en Santander, en el VI Foro de Análisis y Reflexión programado por la Comunidad Ignacio Ellacuría. Durante más de dos horas, ante tres centenares de personas que buscaban algo de luz y de claridad en algo tan desconocido en la situación actual de la Iglesia y que el teólogo manejó en tres puntos: la novedad del papa Francisco, qué representa esta novedad, y las consecuencias.

En cuanto a quién es el papa Francisco, este sumo pontífice de Roma es muy distinto a los demás papas. "Tiene otra madera, otra casta", señaló el conferenciante. Fue un hecho que, como persona y como papa, nadie le imaginaba así. Una novedad tal que no se le identificaba con la curia romana. Por otra parte, va a hacer casi seis años que el papa revolucionó la Iglesia o, al menos, lo intentó. No podía ser menos en un hombre cuya naturaleza y preferencia es ser el amigo de los empobrecidos y necesitados; así, desde el primer momento, su fama y prestigio cotizaban al alza.  

Este sumo pontífice de Roma es muy distinto a los demás papas

Francisco ha rehusado desde el inicio de su elección al boato y suntuosidad atávicos de los vicarios de Jesús para abrazar y ceñirse a la decencia y a lo que es de justicia. Podemos recordar aquella noche de marzo de 2013, tras su designación, empezando a enterarse de ella, sin intención alguna de ahondar en su nueva situación totalmente inesperada, en el balcón de la Piazza San Pietro, compareciendo ante los seguidores. Allí ya dejó clara su postura sin alguna duda con una indumentaria poco común, su sotana blanca, su tradicional cruz sobre el torso era metálica y sin adornos, como también sin la muceta o esclavina de felpa o terciopelo rojo. Quizás la primera discusión y enfrentamiento con su corte o séquito fue precisamente su desistimiento del coche irracional y emocional destinado al obispo de Roma. No se quiso meter en él, trasladándose en uno funcional y, evidentemente, más económico. No obstante, la negación más concreta es al prestigio curial y clerical. No le preocupa el poder que pueda tener. ¿Cómo puede interpretarse, si no, su testimonio al oponerse a su alojamiento en el appartamento nobile o appartamento pontificio. Ese es el cambio de mentalidad y la postura evangélica de este hombre de 81 años al que su centenar y medio de metros cuadrados le resultan excesivos y despoblados para él, escogiendo vivir en intimidad con la pluralidad de las personas, "oliendo a oveja". Y para ello, ha optado por residir en la Domus Sanctae Marthae, aposento provisional de cardenales y obispos en el Vaticano.

El papa, según el conferenciante José María Castillo, se identifica con el pueblo, con los últimos del pueblo, con sus problemas y debilidades, con los enfermos, niños, ancianos, no con los intereses de la curia. Está muy lejos de ella. Sus sensibilidades van por otro camino. Ese es el cambio, la novedad. Es la búsqueda de otra sensibilidad, de otro modelo de Iglesia.

En cuanto a qué representa esta novedad, el teólogo José María Castillo analizó lo más serio y profundo de ella. Jesús no fundó una religión, sino un proyecto de vida nuevo, el evangelio. ¿Cómo iba a fundar una religión si fue asesinado por la religión? -Se preguntó. Definió el evangelio como unos relatos conflictivos, a veces, unos con otros. Pero él está seguro de que la Iglesia negará esto último.

Es la búsqueda de otra sensibilidad, de otro modelo de Iglesia

Las consecuencias de todo esto son asimismo sorprendentes, unas conclusiones que este doctor en Teología Dogmática por la Universidad Gregoriana de Roma, profesor en esa Universidad, en la de Comillas de Madrid y en la Centroamericana de El Salvador, catedrático de la misma asignatura en la Facultad de Teología de Granada, doctor honoris causa por esta misma Universidad, y fundador de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII fue desgranando, intentando compendiar su medio centenar de libros escritos. Primero, que el hecho privilegiado para acordar el mundo no es la religión ni lo sagrado ni lo divino. Dios es intrascendente e incomprensible, porque lo que nos lleva, lo que nos guía, es lo evangélico, vivir como Jesús quería que vivamos. Segundo, que el evangelio es una teología narrativa, no especulativa. Es una recopilación de relatos, y lo importante en esos relatos no es la historicidad, sino la significatividad. Jesús no soportaba el sufrimiento y el hambre, la humillación de los últimos de este mundo. "Y eso era Dios". Jesús es un luchador por la vida. Lázaro, por ejemplo, revivió porque resucitar es irse a la otra vida, la plenitud de la vida. Es un hecho que todos queremos vivir, y ser felices. Después, contradictoria pero consecuentemente, el día de la resurrección de Lázaro, el sanedrín decretó la muerte del profeta. Asimismo y por lo anterior, el centro del evangelio no es la fe, no es la observancia de lo religioso ni de lo sagrado, sino el seguimiento de Jesús. Son las palabras y reflexiones de este granadino con las que comulga y coincide el papa Francisco, que lee sus libros.

Y así fue desglosando José María Castillo cada parte de esta interesante conferencia en la que hubo muchas preguntas de los asistentes y sus respectivas respuestas por parte del teólogo.  

La humanidad y el humanismo de Pepe Castillo brota de la nobleza como de la moralidad
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