Domingo 17.02.2019

“Norte”

Hace poco menos de noventa años, con el deseo y tesón de ‘Prensa Gráfica’, nació con el propósito de “volcar todas las bellezas de las regiones del Cantábrico (…) no solo para aquellas regiones, sino para los asturianos, vascos, montañeses, gallegos y leoneses residentes en Madrid y en América, especialmente en Cuba, Puerto Rico y México”

“Norte”, revista hispano-americana, fundada en 1929, lleva viva nueve décadas gracias a su relevo por parte del Frente de Afirmación Hispanista, A. C. en el año 1967. Hace poco menos de noventa años, con el deseo y tesón de ‘Prensa Gráfica’, nació con el propósito de “volcar todas las bellezas de las regiones del Cantábrico (…) no solo para aquellas regiones, sino para los asturianos, vascos, montañeses, gallegos y leoneses residentes en Madrid y en América, especialmente en Cuba, Puerto Rico y México”; en este último país, la revista tuvo la bienvenida y aceptación de los agentes más acreditados del mundo cultural hispano-americano. La biografía de su fundador, el poeta gijonés Alfonso Camín Meana (Roces, 1890-Porceyo, 1982), poeta asturiano, exiliado y olvidado en España, más conocido en México que en España, no deja de ser asombrosa, y azarosa, con una adolescencia señalada por heridas, dada su fuerte energía y carácter impulsivo.

Precursor del afrocubanismo en los personajes centrales de la Literatura, Camín clama contra “los enemigos de la libertad y de los Derechos del Hombre”

Nace en una familia humilde, encima de un acantilado, y cuando los padrinos le llevan a bautizar se enzarzan en una discusión y le dejan abandonado en el camino, como recoge José Manuel Vaquero en El País (2.X.81).  Alfonso, aún niño, se hace cantero como su padre, como el niño yuntero de Miguel Hernández, y lo poco que asiste a la escuela nocturna es un aprendizaje de los palos, más que de los libros; así, sus padres le envían a Cuba, con quince años debido, bien al miedo a la anunciada venganza por una pelea con sangre habida un año antes con un valentón que le llevaba cuatro años, bien para librarse del servicio militar en Marruecos, o bien por los dos motivos: sin embargo, Alfonso se había educado ya con los paisajes de los manzanos que, junto a las palmeras de Cuba y los nopales de higos chumbos de México, serían el interés y la sensibilidad de muchos de sus poemas, unido a que, como dice el cantautor asturiano Rafa Lorenzo, “nació para el verso”.

Había nacido un poeta, desconocido aún hoy en España, cuando sus más de cien libros aliñados con su vida bohemia y el sentir superviviente y poético que siempre tuvo hicieron de él un autor prolífico. En Cuba, el hambre, la cárcel y la difícil integración de los años primeros no serán obstáculo para lo que le iba a deparar la isla. Periodista en varias redacciones, publica el primer poemario suyo, “Adelfas” (1913) y el ‘Diario de la Marina’ le envía de corresponsal a España, pasando a México con los mismos quehaceres que en Cuba: colaborador en periódicos y director de revistas. Dirige Norte durante treinta y ocho años, extendiendo la revista por Colombia, Argentina, EE.UU., México, Venezuela, Nicaragua, Puerto Rico y Cuba, hasta su vuelta a España en 1967.

Precursor del afrocubanismo en los personajes centrales de la Literatura, Camín clama contra “los enemigos de la libertad (…) y de los Derechos del Hombre -no de los derechos de la bestia y de la fuerza bruta-”. No lo hace llamando al levantamiento y a la sublevación, lucha por la paz. Y no concede otra cosa más allá de lo que él estima la misión conciliadora y pacificadora del poeta:

    En vano los poetas
        gritamos al soldado:
        - ¡Haz de la bayoneta rejas para el arado!
        Los pueblos siguen siendo siervos con bayonetas.

A. Camín: “Otra vez”, en ‘Poemas del destierro y nuevo romancero asturiano’ (México: Norte, 1942)

El testigo de la dirección de Norte, acabando la década de los ’60, lo toma hasta nuestros días el empresario y estudioso mexicano, de ascendencia asturiana y lebaniega, Fredo Arias de la Canal, siendo una de las publicaciones de F.A.H., institución que también preside. Precisamente este, en el nº 499/500 de la publicación y en el cuatrimestre Mayo-Agosto de 2014, elabora en El mamífero hipócrita XXI la cuarta parte de Arquetipos de alucinación oral-traumática relacionados con el mar y otros símbolos cósmicos”. En 51 páginas desgrana la poesía de cuarenta poetas, relacionada con la mar, y desde el siglo XIV hasta hoy. A modo de ejemplo, transcribimos un poema de Francesco Petrarca (1304-74) “en el que metaforiza la ansiedad del yo ante su adaptación inconsciente a la idea de morir”, según comentario del recopilador:

Pasando va mi nao llena de olvido,
por brava mar de noche y en invierno
entre Scila y Caribdis, y al gobierno
va el gran señor que contrario me ha sido.

De cada remo un pensamiento asido
que al temporal no temen ni al infierno,
la vela rompe un viento húmedo eterno
de esperanza, de deseo y de gemido.

De llanto, lluvia y niebla de desvío
hace afloxar la xarcia trabajada
qu’es de ignorancias y de error torcida;

y los rayos del claro norte mío
se encubren, razón y arte es anegada:
esperanza de puerto ansí es perdida.

F. Petrarca: Cancionero (public. en Venecia, 1470)

“Norte”
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