Miércoles 21.11.2018

Nuestras pensiones en manos de irresponsables

En Europa los sistemas de pensiones públicos utilizan el sistema de reparto, esto es, los pensionistas generan derechos durante su vida activa.

Hay pocas cuestiones en nuestra sociedad tan importantes como las pensiones de jubilación y muy pocos asuntos son tratados con tanta frivolidad, con tanta demagogia por parte de nuestros representantes políticos como éste.

Hay que tener en cuenta que los sistemas públicos de pensiones a la vejez se inician en Europa, concretamente en la Alemania de Bismark, ya en el siglo XIX. En España este avance social llegó casi un siglo después, en 1956.

Este aspecto es sumamente importante. En aquel año la esperanza de vida en España no llegaba a los 65 años, era prácticamente un premio de supervivencia, mientras que en la actualidad dicha esperanza se aproxima a los 90 años, lo que supone que, a día de hoy, tenga derecho a percibir una pensión un 20 por ciento de la población aproximadamente, y va en aumento, lo que da idea de la magnitud del problema.

La irrupción de estos partidos en política se ve acompañada de una generación de políticos mayoritariamente mediocres en los viejos partidos tradicionales

Para entender este asunto en su amplitud, conviene explicar que en Europa los sistemas de pensiones públicos utilizan el sistema de reparto, esto es, los pensionistas generan derechos durante su vida activa. Derechos que hacen efectivos cuando se jubilan gracias a las aportaciones de las generaciones más jóvenes que entran en el mercado de trabajo con lo que, a medida que aumenta el colectivo de clases pasivas, se hace más difícil sostener el sistema; exactamente igual que sucede con las pirámides Ponzi, conocidas estafas legisladas hace ya décadas, ¿curioso, verdad?

Bueno, pues en España encontramos con que todos los gobiernos del último cuarto del siglo XX y principios del XXI han ido modificando el sistema, alargando la edad de jubilación y los periodos utilizados como base de cálculo de las futuras pensiones, abaratándolas, bajándolas, buscando con todo ello la difícil sostenibilidad del sistema.

El caso es que desde hace unos pocos años, han irrumpido en España fuerzas políticas eminentemente populistas de color morado y naranja que, con sus propuestas demagógicas, buscan únicamente el aplauso fácil, huyendo de la responsabilidad que un asunto así exige.

Lo peor de todo, es que la irrupción de estos partidos en política se ve acompañada de una generación de políticos mayoritariamente mediocres en los viejos partidos tradicionales, los cuales, lejos de su tradicional postura más o menos responsable en este asunto, han decidido entrar en una suerte de competición con las opciones populistas para ver quién ofrece más, al menos a corto plazo.

Luego, si en posteriores legislaturas el sistema entra en crisis, como es previsible de no adoptar medidas preventivas, el que gobierne que le haga frente como pueda.

Cuando aparece algún técnico, como el actual director General de la Seguridad Social, el socialdemócrata Octavio Granado, que llama la atención sobre el problema que se nos avecina con la próxima jubilación del baby boom en el caso de no tomar soluciones, desde ciertos ámbitos, incluso portavoces de su propio grupo político, se despachan tachándole de peligroso ultraliberal. Al mismo tiempo, piden medidas contra los sistemas de capitalización privada, que tan eficaces se están mostrando a la hora de mantener el poder adquisitivo de los pensionistas en diversos países centroeuropeos. 

Países cuyas pensiones públicas, en muchos casos, no cubren ni siquiera la mitad del poder adquisitivo que cubre el sistema público español, que es a donde nos llevan estos irresponsables con su actitud: que nuestras futuras generaciones de pensionistas  a ser cada vez más pobres.

Por desgracia, esta actitud quedará sin consecuencias para este conjunto de irresponsables que tan alegremente pone en riesgo el futuro económico de generaciones completas.

Nuestras pensiones en manos de irresponsables
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