Miércoles 26.09.2018

Sería un fraude

Hasta ahora, lo único que hemos comprobado es que la ideología la han dejado los partidos colgada del guardarropa, obsesionados por multiplicar sus grupos para obtener más dinero, ese dinero que pagamos los contribuyentes, como han dejado demostrado los de la casta, los de la neocasta y los de la anticasta.

Escucho la estupefaciente teoría de que, ante la falta de apoyos, el Rey no invitará a Rajoy, cabeza de la lista más votada, a intentar ser investido presidente del Gobierno. Sería no sólo raro, sino un fraude a la democracia, porque la soberanía del pueblo reside en sus representantes, y es en la Cámara, con luz y taquígrafos, donde deben hacer sus propuestas y escenificar sus rechazos. Y puede que para Rajoy sea un Gólgota lo de intentar una empresa que parece que está de antemano destinada al fracaso, pero no hay más salida ética, democrática y normal que intentarlo.

Hemos elegido a nuestros representantes para que hagan sus propuestas en público, y sean rechazadas también público. Nadie censura ni impide las reuniones en los restaurantes y en los despachos, los cabildeos, y las conspiraciones de café, porque son inherentes a la condición de cualquier empresa humana, pero sería un fraude que la democracia quedara oculta en esos encuentros.

Si Rajoy tiene algo que ofrecer al PSOE, que lo haga en sede parlamentaria, no en las tribunas de los medios

Si Rajoy tiene algo que ofrecer al PSOE, que lo haga en sede parlamentaria, no en las tribunas de los medios. Y si, ya en el detalle, Pedro Sánchez va a rechazarlo, que explique por qué, y exhiba sus razones, que tendrán que ir más allá de la negativa, porque una negación a secas nunca es apodíctica.

Luego, en caso de que la propuesta de Rajoy no haya conmovido a nadie para prestarle su apoyo, que el Rey ponga en marcha una nueva ronda de consultas y, entonces, sí, que proponga a quien crea que tiene más posibilidades, que podría ser Sánchez.

Hasta ahora, lo único que hemos comprobado es que la ideología la han dejado los partidos colgada del guardarropa, obsesionados por multiplicar sus grupos para obtener más dinero, ese dinero que pagamos los contribuyentes. Reclaman austeridad, pero si pueden aumentar sus retribuciones, retorciendo el reglamento, no tienen empacho en ello, como han dejado demostrado los de la casta, los de la neocasta y los de la anticasta, todos de uniforme y con la mano tendida. Bueno, pues ahora que se retraten en el parlamento, y digan cómo quieren gobernar y qué medidas van a tomar, y si los separatistas renuncian, aplazan o marean la perdiz. Y que lo digan en sede parlamentaria. Lo otro sería un fraude.

Sería un fraude
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