Jueves 16.08.2018

Del mayodormo de Carlos Slim a Venezuela

Si existe un país donde la corrupción está institucionalizada ese es México. Y si existe un personaje que ha crecido a la sombra de la corrupción política, ese es Carlos Slim.

"El capitalismo latinoamericano se desarrolla de forma muy sucia" afirma el periodista mexicano Diego Enrique Osorno. Habla con conocimiento de causa porque ha publicado la biografía de su compatriota, el magnate Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del planeta, que se ha hecho con el control de la estratégica empresa española FCC (Fomento de Construcciones y Contratas), gracias a los buenos oficios del expresidente socialista Felipe González, tildado como ‘el mayordomo' de Carlos Slim por Pablo Iglesias. FCC es sin duda la mayor empresa de servicios -suministro de agua, recogida de basuras, limpieza y mantenimiento- a comunidades autónomas y ayuntamientos. Tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, la corrupción se ha trasladado a los contratos de prestación de servicios con cientos de políticos en juzgados y tribunales. Slim llegó a España como accionista de Prisa y Caixabank, dispuesto a ser aún más rico a la sombra de la corrupción, pero decidió centrar su olfato e influencias en FCC. Si existe un país donde la corrupción está institucionalizada ese es México. Y si existe un personaje que ha crecido a la sombra de la corrupción política, ese es Carlos Slim (77 años), mexicano de familia libanesa. Su inmensa fortuna se fraguó gracias a que en 1990 el presidente Carlos Salinas de Gortari le concedió la explotación de Telmex, el monopolio telefónico mexicano. Los sucesivos gobiernos le renovaron la licencia, frenando la competencia para que Slim multiplicara su inmensa fortuna a golpe de teléfono de 120 millones de mexicanos.

Si existe un personaje que ha crecido a la sombra de la corrupción política, ese es Carlos Slim. Su inmensa fortuna se fraguó gracias a que en 1990 el presidente Carlos Salinas de Gortari le concedió la explotación de Telmex

No hay precedentes en el mundo de que el monopolio de las comunicaciones de un país lo detente un único empresario. Y con los miles de millones ganados en México su poder se ha extendido a otros países latinoamericanos, en muchos casos, gracias a la ayuda de Felipe González que le introdujo, por ejemplo, en Panamá donde ahora las empresas de Slim (Ideal Panamá S.A.) tienen graves problemas judiciales. González, cuando era conocido en la clandestinidad franquista como Isidoro, hizo amistad con Slim, que en la actualidad tiene un gran interés por entrar en Venezuela, y el expresidente español controla los resortes de las oligarquías de donde proceden sus representados como abogado Antonio Ledezma, alcalde de Caracas, y Leopoldo López, líder de la oposición al Gobierno de Nicolás Maduro. Pero Felipe González, pionero de las puertas giratorias en Gas Natural, se dedica en estos momentos a labores más rentables y donde ha hecho fortuna con los negocios en el país caribeño. Durante sus años de gobierno en España, tuvo que lidiar con innumerables casos de corrupción: Filesa, KIO, caso de los Fondos Reservados, Rumasa, Expo'92, caso Roldán, Banesto, Palomino, Ibercorp y también, durante su mandato, tuvo lugar la actuación del GAL (Grupo Armado de Liberación), aparato paramilitar entre 1983 y 1987 que se dedicó a la guerra sucia contra ETA con la dirección y financiamiento del Ministerio del Interior dirigido por José Barrionuevo. En el lado del PP, el Gobierno de Aznar vendió armas de guerra a Hugo Chávez del que era un gran admirador el actual presidente de FAES. Cargos con el carné del Partido Popular han hecho negocios en Venezuela sobornando a funcionarios del gobierno.

ACABAR CON PODEMOS

La violenta oposición ultraderechista liderada por Leopoldo López intenta sembrar el caos y el golpe de estado de un país legitimado internacionalmente

Fue irrumpir en la vida política española Podemos como partido de los indignados, cuyos fundadores politólogos de la Universidad Complutense de Madrid habían tenido vínculos con el gobierno bolivariano de Venezuela, y en particular, Juan Carlos Monedero como asesor de Chávez y en menor medida de Maduro, y a partir de entonces el chavismo se convirtió en la reencarnación de Satanás. El establishment mediático al servicio del poder económico lanzó una persecución contra el partido morado que persiste a día de hoy para frenar el ascenso de la formación liderada por Pablo Iglesias con noticias falsas e insidiosas. El IBEX35 financió Ciudadanos para convertirlo en el antídoto contra Podemos, pero fracasó en su intento. La revuelta de las élites en Venezuela, con el apoyo de la CIA, tiene el objetivo de recuperar sus privilegios. EEUU, que además impone sanciones, se quiere hacer con el control en manos privadas del petróleo que es el principal recurso económico del país, el ‘oro negro’, que con su bajada del precio del barril ha puesto a Venezuela en una situación complicada. La violenta oposición ultraderechista liderada por Leopoldo López intenta sembrar el caos y el golpe de estado de un país legitimado internacionalmente. España atiza el fuego para atacar a Podemos y la prensa manipula con impunidad. Sería interesante instruirse y leer quién fue el libertador Simón Bolívar y conocer los años gobernados por Chávez. El boliviarianismo une el patriotismo hispanoamericano, el republicanismo cívico-humanista y el socialismo. Por cierto, las elecciones cuentan con la supervisión de observadores internacionales y en España es la empresa INDRA, implicada en la trama Gürtel, la que valida las votaciones. Al Gobierno del PP le importa un pepino la situación de Venezuela, lo ha convertido en monotema (a diferencia de los narcogobiernos de México y Colombia donde mueren o desaparecen españoles) para utilizarla de tapadera a la corrupción, recortes, privatizaciones y pobreza.

“No solo nos gobiernan corruptos sino idiotas que lograrán que España pierda el lugar especial histórico con América Latina”, comentó en Twitter, Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos, cuando el Gobierno francés rechazó posibles sanciones de la Unión Europea contra el Gobierno de Nicolás Maduro y se mantiene favorable a facilitar el diálogo entre la oposición y el Gobierno para tratar de salir de la crisis. “Francia no quiere sanciones. La mayoría de estados miembro no están muy a favor "de avanzar en sanciones” contra Venezuela al cuestionar su "eficacia". De hecho, se ha conocido que el presidente francés, Emmanuele Macron, ofreció a Maduro la mediación de Francia en la crisis venezolana en una carta que le dirigió el pasado 5 de julio.  

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