Miércoles 15.08.2018

No es el independentismo, es la democracia

Colau solicitó un frente común de todo el catalanismo para defender la cohesión social y oponerse "al autoritarismo y a los ataques a las instituciones catalanas".

La semana pasada sorprendió el duro tono empleado por Ada Colau en su discurso institucional, alcaldesa de Barcelona y principal autoridad catalana emanada de las urnas no encarcelada. No fue su intervención una conversión al independentismo, sino una defensa de la democracia. La mayoría de la población de Catalunya tiene un apego muy elevado a sus instituciones y si la aplicación del 155 que impuso el Gobierno del PP, con el apoyo de Ciudadanos y PSOE, arrasó al autogobierno, los encarcelamientos de 'presos políticos' del Govern ha encendido la alarma definitiva. La movilización del catalanismo (incluyen los Comunes y muchos militantes del PSC, además de los independentistas) está servida, coge a contrapié a los unionistas e Inés Arrimadas (C's) que se frotaba las manos ante la posibilidad de verse investida como presidenta de la Generalitat después de las elecciones convocadas por Moncloa el 21 de diciembre. Colau advirtió que "estamos ante un despropósito jurídico, una medida sin precedentes en la historia reciente de gravísimo error político que nos aleja de la solución y nos lanza a una pendiente resbaladiza de autoritarismo". La alcaldesa solicitó un frente común de todo el catalanismo para defender la cohesión social y oponerse "al autoritarismo y a los ataques a las instituciones catalanas". Colau exigió la puesta en libertad de los consellers encarcelados, de los líderes de la ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, medida que ha considerado "un ataque a los fundamentos democráticos del Estado".

No es casual que sea la juez Carmen Lamelas quien instruya la causa. Condecorada por el Gobierno del PP, fue elegida a dedo por la Fiscalia General del Estado

Colau consideró que el encarcelamiento "solo se explica por el espíritu de venganza y humillar a las instituciones catalanas". "Los que más afirman defender la constitución son los que hoy más la debilitan", añadió. La alcaldesa de Barcelona podría haber aceptado el rol de liderar la resistencia civil desde dentro.

La juez Carmen Lamelas ha descabezado al Govern. El núcleo duro, con el vicepresidente Junqueras y ocho consellers en las prisiones de Estremera y Alcalá Meco, la orden internacional de detención del president Puigdemont y cuatro consellers que se encuentran en Bruselas para internacionalizar el conflicto catalán y que ya se han entregado a un juez belga que les ha puesto en libertad condicional, y la imputación de la Mesa del Parlament, con la presidenta Carmen Forcadell al frente.

EL FISCAL NO HILA FINO

El Tribunal Supremo concede un margen de una semana para preparar la defensa, la Audiencia Nacional, por contra, ha actuado de manera 'exprés' y ha decretado una prisión provisional. Una pésima imagen de la justicia. En España no hay separación de poderes y esta anomalía debilitan a la democracia, cada vez de más bajo perfil.

No es casual que sea la juez de la Audiencia Nacional, Carmen Lamelas, quien instruya la causa. Condecorada por el Gobierno del PP, que encarceló a los chicos de Alsasua por "terrorismo" por una trifulca de bar con la Guardia Civil, fue elegida a dedo por la Fiscalia General del Estado. El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, nombrado por el Gobierno Rajoy en 2016, fue reprobado por el Congreso de los Diputados junto al ministro de Justicia, Rafael Catalá y Manuel Moix, este último presentó su renuncia como fiscal jefe Anticorrupción tras revelarse su sociedad en Panamá. Maza ha llegado a comentar que "los que han criticado que planteemos la rebelión deben recordar que una querella no es un escrito de acusación. No se hila tan fino. Incluye todos los posibles delitos. No afirmamos que haya rebelión sino que es posible”. Y más: "En este caso los hechos arrancan hace dos años, bastante paciencia ha tenido el Estado de derecho” ¿No les deja atónitos? El catedrático de Derecho Constitucional Javier Pérez Royo dice que "el uso que se hace de la Audiencia Nacional es el que se hacía del tribunal de orden público. Huele a franquismo".

No es el independentismo, es la democracia
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