miércoles 12/8/20

Un abrazo virtual a todos los que han perdido a sus padres

Reflexiones desde casa. Día 4

A primera hora, por videoconferencia, me llama mi hija Patricia. “¡Papi, feliz Día del Padre!”, me desea. Es una luchadora nata, por estar pasando el coronavirus, lejos de su casa, aunque en Alemania tiene una familia maravillosa a su lado. Santander se ha despertado este 19 de marzo con cielo muy nublado. Es una inclemencia climatológica que añade tristeza al dolor que tienen muchas familias españolas que han perdido a sus padres, como consecuencia de esta pandemia que nos arrebata lo más valioso que tenemos, la vida. Muchos hijos e hijas no podrán felicitar hoy a sus padres, y tampoco les han podido acompañar en la enfermedad por el riesgo al contagio. Por la cuarentena, sus seres queridos les lloran a distancia de tanatorios y cementerios. ¿Cómo asumir algo así? Con permiso de muchos más compatriotas que yo, me voy a permitir mandarles un mensaje de cariño, un abrazo, un pésame sentido, todo ello virtual. En esta reflexión diaria desde casa, me he propuesto contribuir con todo el optimismo posible, porque hay muchos ciudadanos que lo están pasando realmente mal. Jamás he escrito a la ligera una frase acerca de que no olvidaremos tal o cual hecho o circunstancia. Este coronavirus y todo lo malo que nos ha traído se suma a esta lista de recuerdo y reconocimiento permanente, a tantas y tantas personas que hoy, Día del Padre, no han podido expresarles su amor. Otros muchos están preocupados por la salud de sus mayores que viven en residencias. Tengo una querida amiga que me lo recuerda a diario. No les pueden visitar por la cuarentena. Lo están viviendo con angustia, claro, aunque la llevan más interiormente para que otros familiares cercanos, no les vean llorar en este doloroso trance que vivimos los españoles, ellos mucho más. Que no lo expresen todo lo que quisieran, no significa que los demás no sintamos que son unos grandes hijos.

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