jueves 13/8/20

Confinamiento acompañado de anuncios sobre un nuevo mañana

Reflexiones desde casa. Día 26

La propaganda, sobre todo la machacona, siempre es eficaz, aunque quiero también pensar que al final uno cree en lo que cree. Aún con más motivo si vivimos ya la madurez, que en los tiempos que corren de Covid-19 supone un estado personal de alto riesgo. Comento todo esto porque si algo caracteriza a esta pandemia del coronavirus en España, es que la programación de televisión se hace acompañar de un montón de anuncios, de carácter oficial y privado, donde todo se pinta bonito de cara al mañana. Por una parte es entendible. Un confinamiento de tantos días no se soporta sin buenos deseos de que vamos a salir, de que todo irá bien, y de que ya están ahí los bancos, las aseguradoras y las energéticas para ayudarnos en lo que venga. Cada uno lo puede entender como verdad o sarcasmo. A fin de cuentas, la publicidad y el marketing son estudios superiores, y no hay que minimizar todo lo que pueden conseguir en un momento dado, para gobiernos, empresas, organizaciones y personas. Hablando de individualidades, el otro día escuché a alguien proponer que Amancio Ortega, el dueño de Inditex, haga una declaración que concitaría tanta audiencia como cualquier gran derbi futbolístico. En cambio, el empresario gallego, rehúye todo contacto con los focos, dona millones, trae rápidamente mascarillas a España, y sanseacabó. Con mi experiencia, lo auténticamente loable hoy en día es hacer un gesto, llevar a cabo una gran obra social, y no salir en la revista Hola. A estas alturas de la pandemia, hay momentos en que ya no distingo entre la auténtica finalidad de por qué se hacen determinadas cosas. Este país es muy de autobombo, y cuesta diferenciar en ocasiones entre las noticas ciertas y los montajes. El Gobierno haría bien, poco a poco, en ir contando lo que viene, lo que va a ocurrir. Molesta que sean diferentes personas, de uno y otro signo, de uno y otro partido, de una u otra autonomía, los que quieran aportar su sapiencia a esta obra trágica que es el coronavirus. Actuando así, por supuesto se crea ansiedad y desconcierto, además de perder fuerza para pelear contra las fake news o noticias falsas. Lo que menos necesitamos ahora son 50 portavoces diferentes que se pongan a hablar de todo, teniendo en cuenta que esto es una pandemia mortal. Muy típico de tertulias de televisión, con invitados en plató de lo más variopinto, y mezclando Sálvames con datos diarios de muertos por coronavirus.

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