martes 19.11.2019

Nuestros operadores están todos ocupados

Actualmente, necesitas de una buena seguridad mental, antes de llamar por teléfono a una compañía que te presta servicios básicos, como pueden ser los energéticos o de telecomunicaciones. También están las aseguradoras, que como las anteriores comparten esa extraña forma de comunicarse con los clientes, mediante una voz grabada que te pregunta de todo, y te hace perder el tiempo, sin necesidad. 

 

Al otro lado del teléfono no hay nadie de carne y hueso, tan solo una voz grabada que repite de manera automatizada la misma cantinela: si se trata de informarse, pulse 1; si es para reclamar, pulse 2; y si requiere algún tipo de servicio o asistencia, pulse 3. Como nos tratan ahora las multinacionales es la confirmación más evidente de que nos toman por borregos, y que solo estamos para pagar, pero no para recibir la atención y trato directo que merecemos.

Las tecnologías no siempre suponen un avance y como prueba está que solucionar hoy una cuestión relativa a la luz, el agua, los seguros, la televisión por cable, la administración o la banca, como tengas que hacerlo telefónicamente, se te va una mañana entera. Te trae más cuenta pedirles por su web que sean ellos los que se pongan en contacto contigo, pero hay que dar por sentado que llamarán a la hora de comer, en el mismo instante en que tienes la cuchara de la sopa a punto de entrar en la boca.

Al otro lado del teléfono no hay nadie de carne y hueso, tan solo una voz grabada que repite la misma cantinela automatizada, pulse 1, 2 y 3

Seamos claros y concisos: esto no es recibir un buen servicio por lo mucho que pagamos en tantas y tantas cuestiones, algunas ya enumeradas atrás, aunque la lista es mucho más larga. Una cosa son las moderneces y otra bien distinta atender mal, porque te responde una máquina fiel a su configuración y no a las auténticas necesidades del cliente. Lo normal en estas llamadas es que termines por colgar el teléfono, y probar suerte en otro momento, quizás al día siguiente. 

Desesperado, cuando has pulsado ya la mitad de los números de tu móvil o fijo, lo peor aún no ha llegado. Por fin, crees que alguien humano te va a hablar, cuando otra voz lo hecha todo a perder al señalarte que “todos nuestros operadore continúan ocupados”. El siguiente paso es meterte una musiquilla, repetirte la frasecita en innumerables ocasiones, y entrar en una fase de desesperación que ya no te va a abandonar en todo el día. Si la suerte te acompaña, y alguien se pone al teléfono, ocurren dos cosas. Una es que empiezan a hacerte preguntas sobre datos personales, que más vale tener apuntados en un papel, para no perder la llamada. Y la segunda es que es tanto lo que quieren saber de ti, que a buen seguro se te va olvidar preguntar alguna de las cuestiones que querías plantear. Te das cuenta al colgar: “carajo, pero si iba a hablar también sobre esto y se me ha ido el santo al cielo”.

El vuelva usted mañana de Mariano José de Larra, se ha transformado hoy en todos nuestros operadores están ocupados

La desinformación es negocio para determinadas empresas. Por no llamar, mejor que te pasen el recibo anual de un determinado seguro y santas pascuas. Para entenderte con esta nueva forma de atender a los clientes por teléfono, no te vale siquiera tener un máster en comunicación oral. Oyen lo que dices, pero no te escuchan. Van a piñón fijo de hacerte un montón de preguntas, antes de que puedas decir para lo que realmente llamas. Al final de la gestión inacabada, hecha a medias o que no te has enterado de nada, te piden encima que no cuelgues porque te van a someter a más preguntas sobre tu satisfacción con el servicio prestado. Dices a todo que fantástico, no sea que no te vuelvan a coger ya más el teléfono, y a ver a quién das parte entonces del incidente que has tenido con el coche. Recibir un buen servicio por algo que contratas parece cuestión obvia, pero usted sabe como yo que no es así. O no protestamos lo suficiente o la Administración mira hacia otro lado cuando se trata de inspeccionar una buena atención entre empresas y clientes y, especialmente, entre compañías y usuarios de servicios básicos como pueden ser la electricidad o el teléfono. El “vuelva usted mañana” de Mariano José de Larra, se ha transformado hoy en “todos nuestros operadores están ocupados”.  El marketing malo, es lo que tiene.

Nuestros operadores están todos ocupados
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