viernes 10.07.2020

El ministro que está saliendo rana...

Cuenta la leyenda que un rey llamó a su lado como ministro a un villano (que viene de villa) venido a más en sus tierras, que tenía muchas pretensiones y se aburría ocupado sólo de las cosas menores de su villa, que en realidad nunca fue suya. El villano aceptó volando, y se plantó en la capital del reino a lucirse como solía, paseando y sonriendo sin más hacer, presto a venderse como gestor aunque nunca lo hubiera sido más que de un pueblo. Y allí el villano ministro encontró revueltas, falta de fondos, y menos atenciones de los nobles y sus correveidiles de las que pensó que hallaría, creyéndose uno de ellos. De sus tierras, además, le llegaban noticias del olvido de sus vecinos, e incluso críticas por no haberse querido convertir en su embajador.  Así que en nada, dicen que el ministro entró en depresión y que comenzó a preguntarse si había hecho bien en ansiar tanto sin estar listo, dejando atrás una nada donde sí que era alguien...

Y colorín colorado, que De la Serna se ha frustrado. El ministro nos está saliendo rana. Toda la ilusión (la suya más la de los que le perdían de vista) con la que cogió el petate y salió por patas cuentan que se le está diluyendo. En Madrid no pinta casi nada. Es lo que tiene venirse de provincias sin más equipaje que aspiraciones y afanes construidos sobre el viento y a base de humo. El Consejo de Ministros tiene estrellas de verdad, y la suya es una de tantas. Las infografías no hacen curriculum, y las del ex alcalde no lo aguantan todo, por mucho que este buen hombre haya pensado siempre lo contrario. Y no saber negociar también tiene su precio. Los estibadores han sido un hueso duro de roer, y le han dado un corte de mangas que le ha dejado compuesto y sin norma. Tan fuerte como el de los socios peperos del gobierno, que le dijeron que nones en el último momento. Qué pena pasar a la historia legislativa nacional por no haber conseguido convalidar un decreto en el Congreso.

Los estibadores han sido un hueso duro de roer, y le han dado un corte de mangas que le ha dejado compuesto y sin norma

A De la Serna le pierden muchas cosas, que se ha llevado todas al ministerio. En Santander ha cabalgado a lomos de la soberbia y de una ambición desmedida, y se ha aplicado en despreciar al contrario y campar a sus anchas. Sin más, y sin menos. Tanta vacuidad le ha pasado factura, que es lo que pasa cuando no se tiene talante para negociar, imaginación para hacer con poco, visión de conjunto y planificación a medio plazo. El ministro ha pasado mucho tiempo viviendo el éxito del cortoplacismo y de la condescendencia con la que ha tratado a sus vecinos, que le han soportado por puro aburrimiento. Ha sido un alcalde mediocre porque es un político mediocre que se quiere más de lo que vale. En el ministerio no le sirve la pólvora mojada. Antes de los presupuestos ha repartido sonrisas y abrazos por media España, dejando caer inversiones que luego no han estado en las cuentas del Reino. Y la gente se le ha enfadado como monas, que no todo va a ser caerse bien. En la ciudad, además, ya se ha pasado esa euforia pueblerina que da cuando un paisano se hace importante, aunque solo sea como ministro. Suenan voces que le afean no estar a la altura de la representación local. Entre estibas, falta de pasta y reproches por mostrarse servil al jefe antes que a los ancestros, el pobre De la Serna se hunde en ese espeso fango que es la nadería nacional. 

En los cuentos tradicionales, al final el príncipe mata al dragón que acosa a su pueblo, se casa con la princesa, encarcela a todos lo malos y hereda un reino de paz y armonía donde le admiran y le quieren. De la Serna no supera el suyo, que está queriendo parecer más una tragicomedia. Se lo han comido con patatas en el primer conflicto serio al que se ha enfrentado, le han toreado sus compañeros de investidura poniéndose de perfil con el problema, le ha dejado Montoro compuesto y sin presupuestos para cumplir sus compromisos, y encima no le hacen caso ni puñetero caso por los madriles. Normal que digan que dice que tal vez subir tan arriba no le ha compensado...