Viernes 14.12.2018
VERÓNICA ORDÓÑEZ

“Es evidente que PP, Ciudadanos y VOX comparten modelo de país y eso es, en el fondo, lo más preocupante”

La portavoz de Podemos Cantabria considera que el “riesgo de descomposición del sistema político” será mayor cuanto más tarde en hacerse una reforma de la Constitución.

La portavoz de Podemos Cantabria, Verónica Ordóñez
La portavoz de Podemos Cantabria, Verónica Ordóñez

Este jueves se celebra el 40 aniversario de la Constitución con actos por todo el país. En Cantabria el Parlamento ha acogido un homenaje en el que han estado presentes los representantes de todas las fuerzas políticas. Con motivo de este aniversario, la diputada y portavoz de Podemos Cantabria, Verónica Ordóñez, ha analizado la situación de la Carta Magna, cuya reforma “debe abordar los cuatro grandes retos que tiene pendientes este país”.

¿Qué balance hace de la Transición del franquismo al régimen constitucional vigente?

La Transición tuvo muchas cosas buenas, pero fue un acuerdo de élites que dejó fuera al pueblo que luchó en nuestro país durante 40 años

La Transición tuvo muchas cosas buenas, sin duda alguna. Fue un éxito a la hora de consolidar el sistema político del 78. Pero fue un acuerdo de élites que dejó fuera al pueblo que luchó en nuestro país durante 40 años por la vuelta de la democracia. Nos hablan de los padres de la Constitución, del Rey y de Suárez como bases de nuestra democracia obviando la resistencia a la dictadura, obviando las luchas vecinales, sindicales, feministas... como responsables directas del salto a la democracia. Y lo hacen porque no pueden justificar que el protagonismo del pueblo no fue tan democrático como se hubiera deseado, como las gentes de España que lucharon y murieron por la democracia merecían. Fue un camino a la democracia centrado en la estabilidad y no en la soberanía popular. Y esto lo hemos visto claramente durante estos últimos años cuando las propias élites que firmaron aquel pacto, han decidido romperlo, priorizando sus propios intereses frente a los de la mayoría social. La política de austeridad, concretada en recortes en el Estado de Bienestar y en reformas laborales, es el gran ejemplo. Y el 15M  y el 8M las mayores respuestas sociales a esta ruptura del pacto social.

¿Qué balance hace de estos 40 años de vigencia de la Constitución española de 1978?

La Constitución Española ha supuesto sin duda un avance democrático, social y económico. Por poner un ejemplo que, como mujer, me toca de cerca, la Constitución fue un avance en la situación de las mujeres. No debemos olvidar que durante la dictadura existía no sólo una situación de desigualdad, sino también de penalización de conductas que nos afectaba principalmente a nosotras. Por ejemplo, la mujer, cuando se casaba, pasaba a depender de la potestad del marido, siendo él el único interlocutor legitimado para representar a su familia frente a la sociedad. Incluso las mujeres necesitábamos la autorización del marido para gestionar nuestro propio patrimonio. En ese sentido, la Constitución reconoció la igualdad jurídica del hombre y la mujer dentro del matrimonio.

Cuanto más se prolongue la resistencia a la reforma, mayor es el riesgo de desbarajuste del ordenamiento constitucional

Pero lo cierto es que la sociedad de 1978 no es la misma que la de 2018. Ya desde hace unos 10 años, se han venido detectando carencias y se han puesto de relieve algunas cuestiones que requieren ser modificadas. Por ejemplo, y volviendo al ejemplo de cómo nos ha afectado a las mujeres, lo cierto es que solo menciona a la mujer en dos ocasiones a lo largo de todo el texto, con lo que introducir lenguaje inclusivo se hace del todo necesario. Pero mas allá del lenguaje inclusivo, se hace necesaria una reforma constitucional con perspectiva de género en la que se reconozca a dos sujetos constitucionales como se ha hecho en Portugal o Francia, y que se incorporen los derechos que se nos han reconocido a través de las leyes de igualdad y violencia de género. O el artículo referido a la sucesión de la corona que vulnera la propia constitución.

Este es sólo un ejemplo de cómo un texto que nos ha sido tan útil y necesario durante unos años, necesita ir adaptándose a una sociedad siempre cambiante.

¿Cree que la Constitución española de 1978 necesita, a corto plazo, algún tipo de reforma en profundidad?

Sin duda. Actualizar el marco de convivencia es indicador de madurez y estabilidad constitucional. Además, la evidencia empírica en este terreno nos enseña que no hay Estado que pueda mantenerse como un Estado democráticamente constituido sin hacer uso de la reforma constitucional. Y lo cierto es que cuanto más se prolongue la resistencia a la reforma, mayor es el riesgo de descomposición del sistema político y de desbarajuste del ordenamiento constitucional. Y no porque los problemas con los que tiene que enfrentarse la sociedad española sean inmanejables, sino porque acabarán siéndolo si no se les hace frente reformando un texto que no responde a muchos de ellos.

La reforma debe abordar los cuatro grandes retos que tiene pendientes este país: el blindaje de los derechos sociales, constitucionalizar el avance del feminismo, la regeneración de las Instituciones para acabar con la corrupción estructural y la necesidad de garantizar soluciones democráticas y estables a los problemas territoriales.

¿Cuáles son las ventajas y las desventajas del actual modelo territorial español?

El Estado de las Autonomías ha servido para descentralizar y dar un acomodo a la pluralidad de España en un momento clave de la Historia. Pero el proceso deconstituyente impulsado por las élites de este país no solo ha conducido a la ruptura del pacto constitucional en Cataluña. También la política de austeridad a través del techo de gasto ha supuesto una limitación de la autonomía política, pero además ha supuesto una erosión del Estado de Bienestar.

Hay que adaptar, sin duda, la Constitución a la realidad plurinacional de nuestro país ya que los límites del modelo autonómico son evidentes. En este sentido, nosotras apostamos y trabajamos por un modelo federal que dé acomodo a esta realidad plurinacional.

Pero además, necesitamos una segunda descentralización hacia los municipios y sus ayuntamientos, convirtiéndoles en instituciones protagónicas al ser las más cercanas a la ciudadanía.

Necesitamos un marco que lleve a una Cantabria con empleo digno, en la que la precariedad no sea la norma

¿Qué balance hace de la Cantabria autónoma y cuáles son sus principales retos?

El mayor reto que la Cantabria autónoma aún tiene por delante es tener un Gobierno capaz de crear un proyecto de futuro para esta tierra, y que lo haga, además, con consenso suficiente como para convertirlo en un horizonte compartido, facilitando su desarrollo.

Y ese proyecto de futuro no puede ser un acuerdo de élites. Ha de ser el fruto de un proceso de construcción popular que nos permita cambiar el contrato social, que está roto. Debemos abordar la reforma de nuestro Estatuto de Autonomía para que recoja los derechos sociales de nuestra ciudadanía y para que nos reconozca capacidades para desarrollarnos en el sentido que queramos.

Necesitamos un marco que lleve a una Cantabria con empleo digno, en la que la precariedad no sea la norma. Un marco que proteja y dignifique a más del 20% de ciudadanía cántabra que hoy vive en riesgo de pobreza y exclusión social. Un marco con el que nuestros y nuestras jóvenes no tengan que exiliarse por falta de oportunidades. Un marco que luche y ponga en valor nuestro medio rural y que respete y cuide lo mejor que tenemos: nuestro patrimonio, en todas sus formas, que debe ser consolidado como agente de cohesión social y motor de desarrollo sostenible.

Un partido abiertamente ultraderechista acaba de obtener 12 escaños en el Parlamento de Andalucía. ¿Cuáles son las causas y las consecuencias de esto? ¿Qué augura este resultado en el conjunto del Estado y en Cantabria?

Por un lado, los y las andaluzas han dicho con su abstención que no quieren más del peor PSOE, el de Susana Díaz. El PSOE de la corrupción y de la austeridad. El que prefirió pactar con Ciudadanos que conformar con nosotras un bloque progresista. El PSOE que tras 40 años gobernando a espaldas de las gentes de Andalucía ha conseguido decepcionar y desmovilizar a su gente.

Por otro lado, el blanqueo indecente del discurso de la extrema derecha que han hecho tanto PP como ciudadanos en su disputa por ocupar el espacio de la derecha ante la posible irrupción de VOX. Nunca se han atrevido a llamar fascistas a los fascistas, e incluso ahora se muestran dispuestos a gobernar con ellos. VOX es un proyecto contra las mujeres, contra la gente trabajadora, contra libertad, contra la democracia y contra los Derechos Humanos. Ambos, PP y Ciudadanos, están dispuestos a seguir blanqueándola solo para tocar poder en Andalucía. Esto les define claramente: solo son elementos que pretenden usar la política y las instituciones para defender los intereses de unos pocos privilegiados en detrimento de la defensa de los derechos de las mayorías sociales. Es evidente que PP, Ciudadanos y VOX comparten modelo de país y eso es, en el fondo, lo más preocupante.

Pero afortunadamente, frente a ese discurso de odio y de sálvese quien pueda –que en Cantabria ya comprobamos que existía y lo sufrimos en carnes en la presentación de Arronti- hay un país y también una Cantabria dispuesta a hacer frente a su discurso de odio, que no está dispuesta a aceptar el fascismo en nuestra tierra. Una Cantabria que continuamente nos demuestra que es solidaria, que cuida y que respeta la diversidad. Una Cantabria siempre les tendrá en frente y está dispuesta a luchar por la justicia social.

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