Martes 14.08.2018
MAYO DEL 68

“Si el espíritu de Mayo del 68 se mantiene hoy es porque la música ha sido su vehículo”

La música se convirtió en una de las grandes banderas de Mayo del 68. En Cantabria, Charly Charlón y Paco Pis han sido los encargados de mantener viva esa herencia a través de las últimas décadas.

“Mayo del 68 empieza un año y medio antes, con el movimiento hippie que propagaba la paz, el amor, la solidaridad y la libertad”.

“La canción de Jane Birkin ‘Je t’aime moi non plus’ se convirtió en la canción del amor en el verano del postamor”.

Los disc jockeys Paco Pis y Charlie Charlón. Foto: edc
Los disc jockeys Paco Pis y Charlie Charlón. Foto: edc

En esta segunda entrevista con motivo del 50 aniversario de Mayo del 68 hablamos con dos profesionales a los que la radio en Cantabria debe mucho. Pertenecen a dos generaciones distintas pero coinciden en mucho. Ambos quieren a la música, al medio radiofónico y miman también sus recuerdos. Recuerdos de muchas horas en antena. Son Charly Charlón y Paco Pis. Se han saludado con un fuerte abrazo al verse. Paco, además, nos confiesa el privilegio de compartir entrevista con Charly, al que admira y del que fue fiel oyente. Se sientan y empiezan a fluir anécdotas, recuerdos, fechas, datos, grupos e informaciones. Son dos libros abiertos de una historia a la que todos pertenecemos, ya que la radio, los bares y discotecas fueron en los 60, pero también en los 80, la fuente de la que manaron la música, las modas y esa cierta rebelión que a veces se ve con nostalgia.

¿Cómo se acercaron al mundo de la radio?

C. Charlón: La gente empezaba a viajar a los países cercanos y descubrir cosas nuevas. Estaba pasando algo en todo el mundo y en España nos lo estábamos perdiendo

CC- En mi caso nací en el año 50 y empecé en 1967 en lo que era Radio Popular en Santander. Allí fui a ayudar a un amigo que tenía un programa y el director, Pepe Azpiroz, me llamó para hacer otro. Más tarde, con apenas 20 años, me mudé a Madrid a hacer radio. Desde entonces he estado en la onda media prácticamente toda mi vida.  Antes la radio era mucho más divertida, no había tanta tertulia, había programas dramáticos, informativos, rock and roll. Era diferente.

PP- En mi casa crecí escuchando las voces de los grandes profesionales con los que luego he tenido la suerte de trabajar. Cuando estaba en el instituto gané el concurso de disc jockeys de Cantabria y quede tercero a nivel nacional. Tengo el recuerdo de hacer mezclas en mi casa desde que era adolescente con discos de los Beatles o Pink Floyd, música que no se correspondía con mi generación.

Portada del disco de The Beatles 'Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band'

El 68 fue el año en el que el ‘La, La, La’ o el ‘Congratulations’ coparon las listas de temas más escuchados ¿Cómo era la música que se escuchaba en la época?

CC- Casi toda la música que se pinchaba en los guateques era para bailar agarrado. Había dos partes muy diferenciadas. En la primera llegaba todo el mundo y se iba mirando de reojo. Después se apagaban las luces y era el momento de bailar agarrado Adamo en el Olympia. Este disco se escuchaba todo el tiempo. En el 68 yo trabajaba en un bar que se llama La Llave, que contaba con pistas de baile y en el que había actuaciones teatrales. Lo que más pinchaba era soul. Desde Ottis Redding a Aretha Franklin, Arthur Conley o la Creedence Clearwater Revival, que ya empezaban a sonar. En esos momentos me tenía que buscar la vida para encontrar los discos. Siempre ha sido la música que he pinchado y escuchado, algo menos comercial.

Portada del sencillo 'Suzie Q.' de Creedence Clearwater Revival

¿Era una forma de acercar ese mayo del 68?

CC- Lo intentábamos, no sé si de manera consciente o inconsciente. La gente empezaba a viajar a los países cercanos y descubrir cosas nuevas. Estaba pasando algo en todo el mundo y en España nos lo estábamos perdiendo. Se había creado un clima de solidaridad mundial que los estados se encargaron de que desapareciera. Era una revolución cultural y social pero a los que manejaban las cuerdas no les interesaba que saliese hacia delante. Para ponernos en antecedentes, hay que tener en cuenta que Mayo del 68 empieza realmente un año y medio antes en California, con los hippies. Se trataba de un movimiento que propagaba la paz, el amor, la solidaridad y la libertad.

La música de estos años, ¿es atemporal?

C. Charlón: La industria funcionaba de manera diferente. Los grandes artistas sacaban singles, tenían que reinventarse continuamente para seguir estando arriba

CC- Es cierto que cualquier gran canción, da igual del año que sea, se mantiene en la historia. Sin lugar a dudas los años entre 1955 y 1975 son de gran producción, con música de mucha calidad. Son 20 años de creatividad explosiva. La industria funcionaba de manera diferente. Los grandes artistas sacaban singles, tenían que reinventarse continuamente para seguir estando arriba. Entre el 63 y el 68 vivimos también los años más fuertes de los Beatles. Este ritmo obligaba a un gran esfuerzo por parte de los creadores, que ahora no es igual. En estos momentos el mérito se lo llevan los productores, que buscan un sonido determinado. Antes se hacían conciertos para promocionar discos y ahora es al revés.

¿En Santander se podía disfrutar de música en directo?

CC- En el año 68 el Drink Club, en el Río de la Pila, era lo que estaba más de moda. Al año siguiente ya abrió sus puertas el legendario Caracol, que empezó a dar conciertos en condiciones. Pasaron grandes grupos como Elkin & Nelson, un dúo colombiano que dio un concierto inolvidable. También el Chiqui acogió a algunos de los mejores grupos de la época como Los Canarios o Los Pequeniques.

¿Cómo se vivió aquí la explosión del movimiento?

CC- De manera lógica porque era una olla a presión. Aquí pasó tras la muerte de Franco. La gente estaba parada pero a partir de este momento, se pudo respirar y dar rienda suelta a la cultura que habíamos perdido.

Los disc jockeys Charlie Charlón y Paco Pis. Foto: edc

¿Mayo del 68 y la movida madrileña guardan algún tipo de relación?

PP- Creo que hay muchos paralelismos. Esto es como las modas, algo cíclico. Veníamos de un inmovilismo total con la dictadura y de repente nos enteramos de lo de Francia y empezamos a escuchar frases como el ‘Prohibido prohibir’ o ‘Imaginación al poder’. Fue un momento en el que empieza a entrar mucha música que era impensable antes, como Serrat o Aute. Nosotros íbamos más tarde y por eso todo se acrecentó en los 80. Si ese espíritu de 1968 se puede mantener hasta hoy en día es gracias a que la música también ha sido un vehículo para transportarlo.

P. Pis: Creo que hay muchos paralelismos entre Mayo del 68 y la movida madrileña

CC- Si las cosas llegaban tarde a España, aún lo hacían más a Cantabria. Santander era una ciudad conservadora que no tenía similitudes culturales y sociales con París. No veías ese movimiento y lo observabas con envidia en otras ciudades como Salamanca, por ejemplo.

¿Hay algún álbum en concreto que recuerden con especial cariño?

CC- Hubo un disco que me cambió que era de John Mayall & The Bluesbreakers e hizo que empezase a escuchar otra música como a Jimmy Hendrix. Creo que una de las joyas que nos trajo al resto del mundo ese Mayo del 68 es la canción de Jane Birkin titulada ‘Je t'aime moi non plus’, que se convirtió en la canción del amor en el verano del postamor. En España aún estábamos en pleno régimen franquista y aunque el disco salió a la venta, la mayoría de las emisoras lo censuraron. Yo como tenía el programa de noche, me escabullía y lo ponía para que se escuchase.
 

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