martes 07.07.2020

ICU: La primera alternativa de izquierda nacionalista cántabra

SERIE CANTABRISMO [TRIBUNA IV]

Con apenas dos meses de preparación para la campaña electoral de las Elecciones Autonómicas de 1983 se presenta la Candidatura, con forma de Agrupación de Electores, "Izquierda Cántabra Unida".

La Agrupación es fruto de la confluencia de miembros de Izquierda Castreña Unida (que, en las elecciones municipales anteriores, había obtenido cuatro concejales en Castro), miembros de la extinta ORT (que había tenido dos concejales en Torrelavega), miembros de los partidos MCE y LCR, miembros de ADIC y personas individuales. Pudiéndose presentar bajo la forma legal de partido político, optó por hacerlo como Agrupación Electoral, cumpliendo el requisito legal de que la misma fuese respaldada por un elevado número de firmas, como exigía la Ley, labor que, desde sus inicios, dejaba bien a las claras que su base ideológica y estratégica partía del contacto con la gente.

La Agrupación se define como nacionalista de izquierdas. "Cantabria es una nacionalidad que, en virtud de sus condiciones históricas y su voluntad presente de autogobierno, debe tener los instrumentos concretos políticos para que los intereses nacionales queden coherentemente defendidos," dice una resolución aprobada en su Primera Asamblea. Y ello fue fruto de un profundo debate interno, teniendo en cuenta que, en su formación, participaban organizaciones de ámbito estatal (MCE y LCR), en cuya ideología se contraponían, como incompatibles, el clásico concepto de internacionalismo obrero y los movimientos nacionalistas.

Esta declaración fue calificada de "delirio"

Esta declaración fue calificada de "delirio" por parte de un editorial de cierto medio escrito de Cantabria. Quizá porque el "delirio" de nuestro nacionalismo nos situaba un tanto al margen de las corrientes nacionalistas al uso, basadas más en aspectos históricos, de lengua y cultura, que de economía y derechos sociales en el presente. ICU decía que, bajo el paraguas del nacionalismo, si no se especificaba más, se podían cobijar personas, colectivos, clases y sectores con intereses contrarios, y que había que marcar una línea roja que escenificase la situación de injusticia en que se encontraba la mayoría de la población, fundamentalmente la asalariada, con respecto a la minoría que detenta el poder efectivo. De hecho, durante la campaña electoral, nuestra propaganda mereció la descalificación pública de la CEOE de Cantabria, tratándonos de extremistas, violentos y, lo que suele ser más socorrido, anacrónicos. Y todo, porque en nuestra propaganda figuraba un lema muy expresivo que, después, hemos oído corear en muchas manifestaciones: "Obrero despedido, patrón colgao".

ICU no era una agrupación interclasista. Históricamente, el movimiento nacionalista ha sido interclasista. Es más, en su Declaración de Principios, dejaba bien claro que su objetivo era "contribuir, desde Cantabria a la construcción de una alternativa de izquierda radical y revolucionaria en el Estado español". O también: "ICU se coloca al lado de los anticapitalistas del mundo y aboga por la abolición total del sistema. ICU lucha por el socialismo". ICU defendía, por tanto, un nacionalismo de izquierdas o de clase.

Su nacionalismo no se contraponía al internacionalismo tradicional de la izquierda. Se declaraba internacionalista porque consideraba que, para que haya internacionalismo, tienen qua haber sujetos nacionales que colaboren y se agrupen, naciones. Y porque el internacionalismo, como movimiento, para que no se quede en algo abstracto, debe de construirse sobre la unidad de todos los pueblos, sí, pero ante todo, sobre las luchas reales y efectivas que, cada nación, desarrolla en su ámbito. Su nacionalismo, por tanto, no era excluyente. Era un nacionalismo pegado a la tierra, defensor de los recursos naturales propios de Cantabria y de unas mejores condiciones de vida y trabajo de la mayoría de la población cántabra.

Era un nacionalismo solidario con todos los pueblos que luchan por su liberación y contra la explotación capitalista.

Su nacionalismo no era esencialista, no se basaba en la raza, la lengua, ni siquiera en la historia (que reconocía como un valor a defender). Su nacionalismo atendía al presente, a la explotación, al paro, a la discriminación de la mujer, a la falta de vivienda, pero también se posicionaba claramente frente al imperialismo y el armamentismo y contra la OTAN, y en defensa del ecologismo y el medio ambiente. Se podría decir que su nacionalismo era entendido más como una estrategia, una estrategia autónoma, soberana, local, particular, propia, integrada en todo un movimiento internacional por la liberación de los pueblos. Entendía que lo que podía mejor unir a la gente, en el presente, eran las condiciones materiales de vida y trabajo concretas en las que se encontraba la mayoría de la población, y que las constituía, de hecho, como clase, colectivo, sector, como sujeto político, o como quiera que se defina, y en su voluntad colectiva de transformar la sociedad.

En su programa, por tanto, destaca la importancia que otorga a la lucha contra la crisis económica y la lucha sindical, defendiendo el mantenimiento del poder adquisitivo, el puesto de trabajo, la unidad de los trabajadores para la lucha, y estableciendo una auténtica "Carta de los derechos de la mujer trabajadora". Estamos hablando de 1983. Muchas de estas tomas de posición se anticipaban a movimientos que, después de los años, se han ido configurando. ICU está presente, por ejemplo, en el nacimiento del movimiento ecologista, formando parte muy activa en la formación de la Coordinadora para la Defensa del Litoral, que acabaría llamándose Coordinadora Ecologista Cántabra.

ICU entiende toda la actividad política como un movimiento de abajo a arriba, declarándose abiertamente asamblearia. En su política territorial, da especial importancia a la organización comarcal y a la autonomía plena (autosuficiente) de los municipios.

ICU es consciente, y así lo manifiesta en su declaración de principios que, "su peso como organización, y su contribución a la construcción de esa alternativa necesaria, lo decidirá el respaldo que su política obtenga de entre la gente". Sin la gente, ICU no tendría razón de ser.

La Agrupación obtiene 3.185 votos. Ninguna candidatura de izquierda nacionalista ha superado esa cifra en Cantabria.

No obstante, analizar por qué, una alternativa de este tipo, obtuvo tan menguada muestra de apoyos, sería motivo de un estudio que, sin duda, en nuestra opinión, no se ha hecho, pero que, quienes se encuentren en condiciones de capacidad y tiempo para ello, entiendo, deberían de hacer.

ICU: La primera alternativa de izquierda nacionalista cántabra
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