Viernes, 28 de Abril de 2017
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Miguel del Río
Nací en Santander (Cantabria), el 29 de noviembre de 1960. Diplomado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Empecé a trabajar como periodista en la Agencia Efe de Santander (1985). Seguí como Redactor del Diario Alerta (1986/1987), donde trabajé en las secciones de Local y Región, y donde me encontré con periodistas de la talla de Jesús Delgado, José Ángel San Martín, Juan González Bedoya, Higinia Aparicio, Pablo Hojas o Jesús Hoyos Arribas. Conseguí mi primer trabajo como periodista en un importante periódico por llamar de madrugada para informar sobre un grave accidente de circulación que provocó parar la rotativa para meter en portada aquel suceso. En la primavera de 1987 cubrí los sucesos de Reinosa, que tuvieron una repercusión nacional e internacional. Durante este mismo periodo fui corresponsal de la Agencia Europa Press. De 1986 a 1988 trabajé en RTVE en Cantabria como corresponsal, y entre los años 1987 y 1988 fui Redactor-Jefe de Radio Minuto-El País, en la emisora que la Asociación de la Prensa de Cantabria tiene en la Calle Cádiz de Santander. Como profesor, vengo desempeñado una intensa actividad hasta la actualidad. Soy miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Cantabria. Miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores. Fui Vocal en la Comunidad Autónoma de Cantabria de la Asociación Española de Protocolo (AEP). Presidente de la Asociación Cántabra de Protocolo (ACP), fundada por mí en 1988. Miembro del Comité Organizador del 5º Congreso Internacional de Protocolo (Palma de Mallorca, 2001), que periódicamente cuenta con la asistencia de especialistas en Relaciones Públicas, Comunicación y Protocolo en todo el mundo. Funcionario de carrera del Parlamento de Cantabria donde desempeño el trabajo de Jefe del Servicio de Relaciones Institucionales y el de Jefe (en funciones) del Servicio de Comisiones y Órganos Superiores. Desde el año 1987-2004 ha venido dirigiendo también el Gabinete de Comunicación del Parlamento de Cantabria. Me considero periodista y escritor. Mi blogger es www.migueldelrio.es Cuento con una amplia obra en comunicación de la que destaco los siguientes libros con los que se trabaja en diferentes universidades españolas. “Introducción al Protocolo. Estudios prácticos sobre organización de actos públicos”. (Manual Profesional 1998). Agotado. “Gabinetes de Prensa. La Comunicación en las Instituciones y en las Empresas”. “Protocolo. Manual práctico para conocer las normas de protocolo de uso diario”. Manual de protocolo de los Colegios Médicos de España. Manual de protocolo Colegios Profesionales. “Manual para Comunicar Bien. ¿Vas a publicar lo que te he enviado?”. “Abecedario gráfico de comunicación y organización de eventos. Protocolo a la Vista”. Presidente y uno de los fundadores del Club de Prensa Pick-Tenis de Santander (www.www.clubdeprensapicktenis.com) Miembro de CEDRO. He publicado más de 700 artículos de opinión en El Diario Montañés (Grupo Vocento), donde he venido colaborando durante quince años. Durante 12 años fui columnista de opinión diario en diferentes emisoras de Radio como Cope Cantabria y Punto Radio Cantabria. He sido articulista en revistas técnicas como “Mujeres Siglo XXI” o “Revista Piquio Magazine”. En la actualidad, soy columnista del Periódico “Nuestro Cantábrico”, del diario digital www.populartvcantabria.es con la columna “Oído Cocina“ y de la revista “Vivir en Cantabria”.

Retuitear la corrupción

No resulta fácil asumir tanto bochorno proveniente de la corrupción ejercida desde cargos públicos o empresariales.  En una Europa cada vez más escorada hacia un populismo que señala con el dedo a la “elite corrupta” en pro de la “gente pura”, parece que en nuestro país no se observa con preocupación el efecto contagio. Caso tras caso, imputaciones y juicios se suceden, sin que nadie, salvo los jóvenes que lo retuitean, se pare en el daño irreparable propiciado por ilustres avariciosos que están colmando el vaso.

Fútbol juvenil y peleas

Ser niño y ambicionar convertirte en futbolista de la Primera División, a lo que se ve, acarrea sus riesgos, según sea el comportamiento de sus padres cuando le ven jugar en el estadio. Boquiabierto te quedas al conocer las peleas a puñetazo limpio por una simple falta, un fuera de juego o un penalti discutible. Pero de ahí a llegar a las manos, debería llevar a los causantes a una urgente reeducación. Para propiciarlo, personalmente les regresaría al colegio para que copiaran mil veces en la pizarra esa máxima del juego olímpico que habla del “espíritu deportivo, la gloria del deporte y el honor de nuestros equipos”.

Regreso mental a Sarajevo

El XXI que se prometía pacífico y venturoso, es el siglo de las guerras. Al parecer, las lecciones sobre la avaricia, el poder y las invasiones de territorio ajeno producen un suspenso permanente. Nadie puede hablar sobre una guerra que no ha sufrido en sus propias carnes, como los sirios. En mi caso, tras la Guerra de Bosnia, solo puedo decir que cada noche que pasé en Sarajevo sentía el escalofrío que produce palpar el odio acumulado dentro de una ciudad asediada a bombas durante cuatro largos años.

Cantabria Jubilosa

El Año Jubilar Lebaniego es una oportunidad para Cantabria, después de la travesía del desierto que ha supuesto la crisis económica y con ella dejar de viajar y hospedarse en otras ciudades. Como atractiva, Cantabria es jubilosa, y se va a poner de manifiesto con una buena programación de eventos entorno a este acontecimiento, que prometen un lleno de turistas y visitantes en todo este año 2017, tan lebaniego, tan cántabro.

 Ahí va un simpa

Muchos no saben que canapero significa intruso dentro de un cóctel social en el que se ha colado para llenar el estómago, pero no sucede lo mismo con el calificativo de simpa. Al simpa le gusta el buen yantar, el buen beber y dormir en hoteles de cinco estrellas, para finalmente irse sin pagar la cuenta. No es que la crisis, la corrupción y las malas conductas sociales tengan la culpa de todo, pero creo que con los simpa cabe hacer una excepción para proclamar que de aquellos lodos vienen estos fangos.

Valorar lo que se tiene

Nada está escrito sobre la vida porque es una incógnita el por qué unos la vivimos bien y otros mal. Esta suerte condiciona los recuerdos, en el sentido de que sean buenos o malos, al igual que tener oportunidades que nos permitan decir algún día eso de que hemos tenido una buena vida y lo mismo deseemos para los demás. Como prueba de que es así, me motiva a escribir sobre el valor de lo que tenemos la historia de Amy Krouse Rosenthal y su último deseo: “Busco una buena mujer para mi maravilloso marido, que yo me muero”. 

Enfermedad y engaño se repelen

Muchos somos los extrañados de que exista gente que hace negocio con la enfermedad de un hijo mediante engaños. Nada nuevo en el horizonte, aunque tampoco es el pan nuestro de cada día. Lo que tienen de malo estas historias son dos hipotecas. La primera es que los estafadores hacen que la solidaridad se resienta. Y la segunda, mucho peor, que la juventud, como gasolina futura de la generosidad y el altruismo, cada vez se muestra más incrédula de todo.

En la piel del refugiado

La piel de un refugiado convive entre campamentos, muros, alambradas y la falta de libertad y movimiento de la que se encargan soldados y policías que custodian semejante e injusto asedio. Este escenario de vidas y dramas personales es posible porque todos lo permitimos, al anteponer nuestra indiferencia y pasividad a la integración entre nosotros de quienes más nos necesitan. 

Muere una mujer, habla un hombre

Si todo está dicho sobre la violencia machista en España, por qué el problema se asienta y crece. Los asesinos de mujeres se sienten demasiado seguros al actuar como lo hacen, porque aún no tenemos leyes absolutamente contundentes que extirpen el problema de raíz. La falta de concreción se sustituye muchas veces por palabras huecas, donde el mensaje ya no cala por inútil a la hora de evitar más asesinatos y el sufrimiento de tantas mujeres que temen por sus vidas. 

Periodistas pendencieros

Contra el periodismo y los periodistas se han oído últimamente descalificaciones, que no se ajustan a la realidad porque la verdad es que los informadores trabajan frente a poderosos personajes con malas formas que sólo quieren oír halagos. Hoy más que nunca peligra la libertad de expresión, que lucha contra el racismo, la xenofobia y la exclusión, y que niegan quienes las impulsan en las ruedas de prensa que convocan.

Demasiadas mentiras

La mentira es consustancial a la ante crisis, la crisis y la post crisis. Mentirosos también han sacado a la palestra la alarma sobre lo mucho que se miente en las redes sociales, especialmente en Twitter, por cierto, el canal preferido de Donald Trump.Se cuentan tantas trolas porque la ética escasea. Como no la hay en la escuela, difícilmente la podemos exigir en todo lo demás. Toda mentira tiene dos fases. Se empieza prometiendo, se termina por ser a la vez magnate y presidente de un país, y recomendar seguidamente comprar la marca de ropa que diseña tu hija.  

América cuelga el teléfono

Anuncia el norteamericano numero uno al frente de la Casa Blanca, que se ha terminado que el resto de países se aprovechen de América. Las guerras por extender el poder y controlar los recursos energéticos ajenos, parecen no haber existido nunca, y ser producto de nuestra imaginación. Se lucieron aquellos que vaticinaron que este iba a ser el siglo del desarrollo de los países pequeños, cuando la realidad es colgar el teléfono a quien piensa diferente de que la solución está en levantar muros por todo el mundo.

Combatir el asco presente

Trump, por parte de Estados Unidos, May, Inglaterra y Le Pen, a la espera en Francia, conforman la política de muros y beligerancia que si bien crea rechazo, no está teniendo la respuesta adecuada. Bajo la excusa de que son los pueblos los que votan a sus líderes, algo que no deja de ser cierto, aumenta el temor a las ideas de ultraderecha que se identifican sin ambages con el racismo y la xenofobia. Ante semejante panorama, se demandan respuestas que devuelvan la confianza de los ciudadanos hacia lo más conveniente para todos, y podamos alejarnos así del asco que producen mensajes y mensajeros, cuyo lenguaje recuerda a lo ya vivido por el mundo antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Eléctricas a lo Sean Connery en “Los Vengadores”

Controlar la producción de energía se ha convertido en una obsesión para los países, como lo era para el actor Sean Connery en la película “Los Vengadores”. El bolsillo que se agujerea de habitual con el incremento de la factura de la luz es el de los ciudadanos. La brutal subida eléctrica en España se produce cuando hablamos de recuperación y salida de la crisis. El mensaje de optimismo queda roto, al igual que tampoco es creíble luchar contra la pobreza energética de muchas familias, mientras no se controle que las eléctricas disparen los precios a su conveniencia. 

Comida en la basura

Tirar la comida sobrante a la basura es tal despropósito como denominar a los productos de escasa o nula calidad como comida basura. Urge concienciar a las poblaciones de todo el mundo que no se pueden tirar miles de toneladas de alimentos en buen estado a contenedores y vertederos, mientas hay millones de personas que pasan hambre. La maltrecha Unión Europea debe dar este primer paso para legislar que nada sobra y que hay que utilizarlo mejor entre todos aquellos que lo necesitan como el comer.

Solidaridad mejor que rearme

 

Parece surrealista que en el final de una gravísima crisis económica haya países que están apostando más por el rearme para su seguridad en vez de por la solidaridad hacia los ciudadanos que lo han perdido todo, empezando por el empleo. Son nuevos tiempos y lo más urgente es una cumbre mundial que hable y pacte sobre desarrollo, solidaridad, conservación de la Tierra, y se genere un nuevo clima pacífico entre culturas, religiones e influencias geográficas. No hacerlo así será propiciar el regreso a un mapa mundial en el que reaparezcan los muros para separar naciones.

Nosotros unimos a las personas

Europa se mira al espejo y no se reconoce. El bienestar, la solidaridad y decidir en bloque contra los males comunes, como el terrorismo yihadista, han desaparecido del guión europeo de aquellas añoradas cumbres que rezumaban poder y decisión. Reconstruir Europa no supone poner patas arriba toda la casa, pero sí hacer valer nuevamente aquello que dejó dicho para la posteridad uno de los padres europeos: “Nosotros no coligamos Estados, nosotros unimos a las personas”.

El acosador es un niño

Los niños se educan en medio de un ambiente enrarecido en el que avanza el racismo, la xenofobia y las desigualdades. El por qué y cómo se orientan tan tempranamente hacia la maldad tiene mucho de misterio, pero se hace visible dentro y fuera de las aulas y además en Internet y las redes sociales. Es la manera que tienen algunos de propagar su acoso hasta limites insoportables para el acosado. Cuando antes entendamos que el acoso escolar ha llegado para quedarse, antes podremos atajar esta lacra.

Contrato por un día

Hablar de creación de empleo cuando dura una hora, un día, una semana o un mes, no suma. Hay que hacer realidad las promesas de revisar los excesos de la economía que llevaron a esta tremenda crisis, y recuperar así la confianza en un mercado laboral que genere oportunidades autenticas y no ficticias. Si crecen los ricos, hay que buscar reciprocidad en las buenas condiciones laborales que ha de ofrecer el sistema productivo del país. Porque una economía que se basa en la precariedad laboral es una economía injusta.

Un año en un artículo

Tras el 20 de enero de 2017, día en que tomará posesión de su cargo Donald Trump, no esperemos cambios a mejor en el desempleo mundial, ni la reducción de los conflictos bélicos que conlleve una disminución de los 65 millones de refugiados actuales. El juramento del nuevo presidente norteamericano incluye los términos preservar, proteger y defender, dentro de un escenario mundial que hereda, en el que no paran de crecer los nuevos ricos frente a los 197,1 millones de parados.