viernes 4/12/20
SERIE CANTABRISMO [BLOQUE 4 | ARTÍCULO 16]

Las profundas transformaciones de la estructura económica cántabra de 1973 a 1986

Fábrica de Solvay de Torrelavega
Fábrica de Solvay de Torrelavega

Los años que van desde la primera crisis del petróleo, acaecida en 1973, hasta la entrada de España en la Comunidad Económica Europea (CEE), en 1986, constituyeron un punto de inflexión para la economía de Cantabria. En un periodo tan breve se produjo una notable sucesión de cambios y procesos de gran calado político, económico y social. Estos se dieron en paralelo de forma multinivel, desde el nivel global (fin de la denominada edad dorada del crecimiento, por la crisis del sistema cambiario de Bretton Woods y las dos crisis del petróleo de 1973 y 1979, e intensificación del proceso de globalización) hasta el cántabro (desarrollo autonómico, bajo el proceso democratizador, y cambio de modelo socioeconómico), pasando por el europeo (estanflación, crisis del proceso de integración y apertura del mismo a Grecia en 1981 y España y Portugal en 1986) y el estatal (fin de la dictadura franquista, democratización constitucional, crisis económica a la que se intenta dar respuesta con los Pactos de Moncloa pero que generó una tasa de desempleo sin precedentes y expansión de las actividades públicas para avanzar, de manera incompleta, hacia un modelo europeo de Estado de Bienestar). 

Resulta esencial comprender los relevantes cambios que se produjeron en la economía cántabra durante este periodo. Cantabria pasó de un modelo económico mixto, donde las actividades del sector primario y de la industria empleaban en torno al 60% de los trabajadores, a uno terciarizado o postindustrial, considerando que desde 1987 el sector terciario ocupó a más del 50% de los trabajadores aumentando progresivamente su peso. Las consecuencias de las transformaciones experimentadas entre 1973 y 1986, que fueron más allá de lo coyuntural y se acabaron convirtiendo en estructurales, han sido tan profundas que han condicionado el desarrollo de Cantabria. Llegando a explicar parte de las carencias socioeconómicas actuales.

Analizando la dimensión productiva, en primer lugar, es destacable que el periodo estudiado pone fin a una época de alto crecimiento en la economía cántabra. La tasa media anual acumulada de crecimiento del PIB real de Cantabria durante la década de los 60 se situó en torno al 5,5%. En la primera mitad de los años 70 dicha tasa se redujo hasta el entorno del 4,5%, lo que seguía suponiendo un alto ritmo de crecimiento. Pero desde entonces el ritmo de crecimiento de la economía cántabra se redujo drásticamente, llegando a ser cercano al 0% a comienzos de los 80, por el duro impacto de la segunda crisis del petróleo.

En términos sectoriales, el deterioro en el crecimiento agregado se derivó de una clara crisis económica en el sector primario y la industria. El punto de inflexión económico que supuso el año 1979 provocó que el sector primario no recuperase su nivel de producción real hasta 1989 y el sector industrial hasta 1987. Mientras que el sector servicios, aunque redujo su ritmo de crecimiento, no llegó a experimentar un retroceso en el nivel de producción como el que sufrieron los demás sectores. Este hecho, que pudo haber sido meramente coyuntural, acabó convirtiéndose en un punto crítico al transformarse en tendencia estructural para la composición sectorial de la producción en Cantabria. La figura 1 refleja este cambio de tendencia a partir de la crisis de 1979, cuando la participación relativa del sector industrial en la producción comenzó a reducirse significativamente. En concreto, pasó de representar el 35,2% del PIB cántabro en 1979 al 31,8% en 1986. El sector primario, por su parte, redujo su participación relativa del 8,1 al 7,1% del PIB y la construcción del 7,5 al 6,4%. Siendo el sector terciario el que pasó a ocupar la cuota perdida por el resto de sectores, aumentando su participación productiva desde el 49,3% del PIB en 1979 hasta el 54,7% en 1986. Si bien es cierto que la tendencia a la pérdida de peso del sector primario venía de décadas previas, el proceso de pérdida de relevancia macroeconómica del sector industrial cántabro tiene su origen en este punto de inflexión. Iniciando con ello un proceso progresivo de desindustrialización que llega hasta hoy en día sin que se hayan implementado en Cantabria, en estas cuatro décadas, políticas económicas capaces de revertir sus efectos negativos.

Participación sectorial en el PIB de Cantabria (1973-1986) Participación sectorial en el PIB de Cantabria (1973-1986) | Fuente: Elaboración propia a partir de las Estadísticas históricas de Cantabria (ICANE)

Pero es en la evolución del empleo donde se observan los cambios más drásticos para la economía cántabra durante el periodo 1973-1986. La crisis del petróleo de 1973 no tuvo un gran impacto sobre la economía cántabra y hasta 1979 el empleo continuó aumentando, si bien lo hizo a un ritmo moderado. El punto de inflexión lo marcó la crisis del petróleo de 1979. Por una parte, entre 1979 y 1986, la economía cántabra perdió más de 18.000 empleos, en torno a un 9% del empleo existente en 1979. Por otra parte, la crisis actuó también como catalizador del cambio en la estructura del empleo. Acelerando la pérdida en el sector primario, donde desaparecieron casi 20.000 empleos entre 1979 y 1986 (más de uno de cada tres de los existentes en 1979), y convirtiendo en estructural la pérdida de empleo industrial, que representó en torno a 7.000 trabajadores menos en el sector (un 14% de pérdida). En sentido contrario, el sector servicios aumentó de manera progresiva el número de trabajadores, incorporando casi 11.000 nuevos empleados al sector entre 1979 y 1986.

Número de empleados (en miles) por sector en Cantabria (1973-1986) Número de empleados (en miles) por sector en Cantabria (1973-1986) | Fuente: Elaboración propia a partir de las Estadísticas históricas de Cantabria (ICANE)

No obstante, la dureza e intensidad de la crisis económica provocó que la mayor parte de los empleos perdidos en los otros sectores no se compensaran con la creación de nuevos empleos en el sector terciario. Se creó así una gran bolsa de desempleo en Cantabria, generándose un nuevo y grave problema estructural. El elevado desempleo, con variaciones cíclicas, se ha mantenido en el largo plazo y hasta la actualidad como uno de los principales problemas en Cantabria. A esta cuestión se debe añadir la problemática de la precarización laboral derivada del tipo de terciarización que ha seguido la economía cántabra, muy ligada al turismo. Si se desean revertir estos problemas estructurales será necesario cambiar de manera drástica el enfoque de política económica para hacer que las políticas de cambio estructural, buscando la especialización efectiva en actividades de mayor valor agregado, constituyan un punto de inflexión positivo para de creación de empleo y desarrollo económico en Cantabria.

Viene de: [BLOQUE 4 | ARTÍCULO 15] El perfil de la Cantabria actual y la incidencia del cantabrismo

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[PRESENTACIÓN] | “A los que en el pasado consiguieron el reconocimiento de las libertades de Cantabria y a los que luchan y lucharán en el futuro”

Las profundas transformaciones de la estructura económica cántabra de 1973 a 1986
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